Antes de conocer el Súper El Niño 2026: a qué llamamos fenómeno de El Niño
El Niño es la fase cálida de un ciclo climático natural llamado El Niño-Oscilación del Sur (ENSO). Se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico tropical, lo que altera la circulación atmosférica y modifica los patrones de lluvia y temperatura en gran parte del planeta (NOAA).
Cuándo se transforma el fenómeno en Súper El Niño
Existen diferentes grados de intensidad del fenómeno ENSO. Al intensificarse y presentar características excepcionales, recibe el nombre informal de Súper El Niño. El término se aplica cuando la temperatura superficial del océano Pacífico tropical supera en 2 °C el promedio, pudiendo alcanzar hasta 3.4 °C por encima del promedio.
Al alcanzar niveles superiores, la cantidad de calor que se transfiere del océano a la atmósfera es tal que desplaza las corrientes de ambos hemisferios hacia configuraciones inusuales, originando eventos opuestos pero simultáneos, como sequías, inundaciones, incendios y brotes de enfermedades en regiones muy distantes entre sí.
Por qué los pronósticos ya apuntan a un Súper El Niño en 2026
Desde que existen registros, con las tecnologías modernas para medir estos eventos, solo se conocen tres grandes fenómenos de Súper El Niño: 1982-83, 1997-98 y 2015-16.
De acuerdo con lo que señala el último boletín de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) El Niño/La Niña Hoy, emitido el 3 de septiembre de 2026, el fenómeno de El Niño 2026 se ha «consolidado» y se espera que se intensifique durante los próximos meses hasta convertirse en un evento de magnitud muy fuerte.

Según los pronósticos de la OMM, la probabilidad de que El Niño se manifieste en febrero de 2027 es extremadamente alta, prácticamente del 100 %. Es la primera vez que un boletín de El Niño/La Niña de hoy es «tan categórico», lo que evidencia un gran consenso entre los expertos de la OMM.
Todas las condiciones favorecen la aparición del Súper El Niño 2026
Estas condiciones oceánicas, inusualmente cálidas en el Pacífico tropical, seguirán fortaleciendo El Niño 2026 en los próximos meses. Avanzará con una intensidad muy fuerte antes de alcanzar su apogeo a finales de año, manteniendo sus efectos extremos en el clima hasta la primavera del norte de 2027.
Las temperaturas superficiales del océano (SST por sus siglas en inglés) también son excepcionalmente altas, alcanzando valores hasta ocho grados Celsius por encima de lo normal durante julio y principios de agosto. Lo que se traduce en una gigantesca masa de aguas oceánicas muy cálidas intensificará el fenómeno de El Niño.
La actualización de la OMM indica que El Niño se ha fortalecido y continuará siendo un evento muy intenso, incluso excepcionalmente intenso, en los próximos meses. Al continuar su avance según lo previsto, podría ser el más intenso desde que comenzamos a monitorearlo, superando los niveles alcanzados en las últimas cuatro décadas.
De acuerdo con los modelos del Centro Europeo (ECMWF), del CFS de NOAA y de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se proyectan anomalías del ENSO cercanas a +3 °C para finales de 2026. Si estos pronósticos se cumplen en la realidad, se considera que tal vez sería el evento más intenso registrado desde 1877-78.
Impactos del Súper El Niño 2026 para América Latina y el Caribe
Todo esto ocurre en un planeta más caliente. El Niño no es «la cara visible del cambio climático» (SGK-PLANET, 24 de julio de 2025). Pero el cambio climático lo amplifica al combinarse con temperaturas oceánicas ya récord, lo que podría llevar la temperatura promedio global a niveles inéditos en 2026 o 2027.
En Centroamérica, el Caribe, el norte de Colombia y de Venezuela, para 2026 predominarán el calor y la sequía, con un déficit hídrico severo en el Corredor Seco centroamericano. En contraste, para costas pacíficas de Ecuador y Perú, centro de Chile, sur de Brasil, Uruguay, Paraguay y norte argentino, se estiman lluvias intensas e inundaciones.
Cifras registradas del fenómeno en años anteriores muestran que el Super El Niño 1982-83, dejó más de 1.600 muertes y pérdidas por 3.600 millones de dólares en Sudamérica. El de 2014-16, ya con mejores sistemas de alerta, redujo las víctimas a 460, pero causó daños por 2.000 millones de dólares.
Ilustra la magnitud de los riesgos lo ocurrido en Panamá en agosto de 2023. Bajaron los niveles de agua de los lagos que alimentan el Canal, lo que obligó a restringir el tránsito de buques y tuvo consecuencias económicas a nivel global. Solo durante el evento de 1997, el sector del transporte en la región acumuló impactos por 1.700 millones de dólares.
Efectos físicos que se traducen en riesgos concretos
Seguridad alimentaria: sequías e inundaciones afectan la producción agrícola, donde se concentra la gran mayoría de las pérdidas, y presionan los precios de los alimentos.
Energía: la reducción de lluvias golpea los sistemas hidroeléctricos, de los que depende buena parte de la matriz regional.
Salud pública: el calor y la variabilidad de las lluvias alteran las condiciones que favorecen vectores como el mosquito del dengue y el chikungunya.
Infraestructura crítica: rutas, puentes, redes eléctricas y puertos quedan expuestos a deslizamientos, crecidas e interrupciones prolongadas.
¿Cómo pueden prepararse los países de ALC para prepararse?
A diferencia de otros eventos catastróficos como un huracán o un sismo, El Niño es predecible con meses de anticipación. Esta condición permite entonces pasar con anticipación a la ejecución de prácticas preventivas con prioridades claras:
- Activar con anticipación mecanismos de protección: Protocolos de Acción Temprana y Fondos de Emergencia para la Respuesta a Desastres.
- Fortalecer los sistemas de alerta temprana y el monitoreo hidrometeorológico.
- Adelantar obras preventivas:. Limpieza de drenajes y cauces, refuerzo de diques, estabilización de laderas, mantenimiento vial y protección de hospitales, escuelas y redes eléctricas.
- Proteger los sectores productivos. Seguros agroclimáticos, fondos de contingencia, almacenamiento estratégico de alimentos, distribución de semillas resistentes a la sequía y apoyo directo a pequeños productores.
- Adaptar la infraestructura. Drenajes con criterios de variabilidad climática, materiales resilientes y adaptación de carreteras al clima.
- Coordinar regionalmente. Intercambio de información climática, protocolos conjuntos y mecanismos de cooperación logística y sanitaria
Lo que debemos realmente plantear a los organismos competentes para la ejecución de estos planes de contingencia, ante eventos catastróficos como el fenómeno del Súper El Niño 2026, es que tan rápido lo podemos hacer, porque en realidad ya estamos llegando tarde.
Sandor Alejandro Gerendas-Kiss
Editor de SGK-PLANET
Fuentes consultadas
OMM. Organización Meteorológica Mundial. (2026, agosto). El Niño alcanzará una intensidad muy fuerte e incrementará el riesgo de que se produzcan fenómenos meteorológicos extremos hasta entrado 2027. https://wmo.int/es/news/media-centre/el-nino-alcanzara-una-intensidad-muy-fuerte-e-incrementara-el-riesgo-de-que-se-produzcan-fenomenos.
NOAA National Centers for Environmental Information. (2026, August) Monthly Global Climate Report for July 2026. Retrieved on September 10, 2026, from https://www.ncei.noaa.gov/access/monitoring/monthly-report/global/202607/understanding-global-temperature-departures-and-enso. DOI: https://www.ncei.noaa.gov/access/metadata/landing-page/bin/iso?id=gov.noaa.ncdc:C00672
Stockdale, Tim. Centro Europeo (ECMWF). (2026, April 10). How confident should we be in a prediction of El Niño? https://www.ecmwf.int/en/about/media-centre/science-blog/2026/el-nino-2026
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